Presidente de la CPEP resalta el legado de la heroína Rosa Duarte Díez en su casa natal

Santo Domingo.- “Rosa Duarte es un símbolo por excelencia de amor y sacrificio por la patria y la familia, capaz de entregarse por entero a principios y valores cristianos y duartianos para forjar el ideal hermoso y supremo de una patria libre, soberana y justa bajo el nombre de República Dominicana”.
Así lo afirmó Juan Pablo Uribe, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias (CPEP), al pronunciar el discurso de exaltación de la heroína, en la casa que albergó a la familia Duarte Díez.
Uribe proclamó que la “la vida de la heroína dominicana marca una ruta existencial de honestidad personal, decencia femenina, amor filial, firmeza ideológica, nobleza espiritual y fidelidad sublime y radical al ideario trinitario forjado por el más grande de los dominicanos, su hermano Juan Pablo Duarte, que debe ser transitada por todos los dominicanos de buena voluntad que desean y que luchan por una nación grande material y espiritualmente”.

El Presidente de Efemérides Patrias fue enfático al decir que la vida de Rosa Duarte Diez debe ser emulada por los funcionarios del Estado, en su condición de servidores públicos actuando con honradez, eficiencia, transparencia y patriotismo.

Uribe, resaltó en su discurso que el decreto 566-20 disponiendo la exaltación al Panteón de la Patria de Rosa Protomártir Duarte Diez, perfila la conciencia y el carácter duartiano del Presidente Luis Abinader y sus actuaciones al frente del Estado y que ha procurado con el mismo señalar el fundamento ético y patriótico de su gobierno.

Por último, Uribe reflexionó que no era coincidencia que la exaltación de Rosa Duarte, una mujer de fe como toda su familia ocurriera un Domingo de Ramos, inicio de la Semana Santa como es celebrada por el mundo cristiano, “sino que es un designio providencial, el mismo que sostiene el espíritu fundacional de la República Dios, Patria y Libertad”.

Al concluir su discurso se inició una caminata solemne con militares portando la efigie de Rosa Duarte, desde su casa natal hasta el Panteón de la Patria, donde se desveló el cenotafio.